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| En vísperas del boom de las ecogasolinas |
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Con la gasolina definitivamente cara y una contaminación urbana que se dispara en todas las ciudades llenas de coches, la llegada del etanol, el biodiesel y otros carburantes de bajas emisiones y producción nacional resulta un enorme alivio. Sin embargo, las “ecogasolinas” producidas con trigo, palma, maíz o caña de azúcar resultan aún caros y contribuyen a subir los precios de ciertos alimentos con los que compiten estos nuevos usos energéticos. Afortunadamente, docenas de equipos científicos están desarrollando biocombustibles que superan estos problemas y que proceden de cosas tan baratas como paja de cereal, astillas, cáscaras y hasta basura doméstica. Son los denominados “biocarburantes de segunda generación”, que están llamados a enterrar la “era del petróleo” y que, a partir de 2010, alimentarán a esos millones de vehículos “bío” y flexibles (gasolina-biocarcburantes) en los que circularemos todos. Por una vez, nuestro país va en cabeza de esta carrera. IMECAL es una mediana empresa valenciana creada en 1979 en torno a los soldadores y otros asuntos metalúrgicos. Pocos han oído hablar de ella y, sin embargo, cuenta con la que es considerada la planta experimental más avanzada del mundo para la producción de bioetanol con residuos orgánicos. Como en el cuento de la Cenicienta, un aluvión de grandes empresas se rifan el privilegio de asociarse con ellos para construir las plantas comerciales que, en unos pocos años, producirán la gasolina más ecológica y, previsiblemente, barata que ha conocido la humanidad. “Si todo acaba bien –explica Vicente Signes, investigador principal y coordinador de los proyectos energéticos de IMECAL- lo siguiente ya serán plantas reales”. Eva P. Sánchez Si desea el texto completo, pidanoslo a través de "Solicitar un Artículo" de esta sección
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