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| Algodón ecológico.... y naturalmente de color |
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El cultivo de algodón es uno de los grandes males ambientales de nuestro tiempo, y de los menos conocidos. Las plantaciones de algodón convencional ocupan el 3% de la superficie cultivada del planeta pero consumen el 23% de los insecticidas usados en el mundo y el 10% de todos los químicos, tanto en la plantación como en el posterior tinte. Cada vez más voces denuncian esta contaminación, que se une al despilfarro energético que supone la importación desde Asia de casi todo el textil que se consume en el mundo. Yendo más allá de la denuncia, marcas como Fox-Fibre, Mandacaru, Absolute organic o Egg by Susan Lazar, evitan el 100% de los pesticidas químicos al ser totalmente orgánico, evita todo tipo de semillas transgénicas y, al crecer con un color natural, hace innecesario posteriores tintes químicos. Una nueva tienda–Eco-manía- trae a Madrid este algodón ecológico.
Los plaguicidas utilizados en las plantaciones de algodón convencional han provocado catástrofes de magnitudes bíblicas, como la desecación del mar de Aral en el Turkestán o el desastre de Bophal (India) donde murieron miles de personas en 1984 por el escape de un gas letal utilizado como plaguicida en los cultivos de algodón. Además, El bromuro de metilo y casi todos los demás plaguicidas organoclorados que se utilizan el cultivo de algodón están clasificados como potencialmente cancerígenos, además de dañar en muchos casos la capa de ozono. Si tenemos en cuenta que la mitad de todos los tejidos que se fabrican en el mundo son de algodón, y casi la otra mitad lo llevan en su composición, comprenderemos fácilmente la enorme importancia que tiene este producto en la agricultura y el medio ambiente de todo el planeta. La mayoría de las personas, sin embargo, desconocen que el algodón puede crecer en la planta en colores distintos al blanco, pero lo cierto es que hace 5.000 años, ya se cultivaba en América algodón de color marrón o verde, como han demostrado los yacimientos de Tehuacán (México) o Huaca Prieta, en la costa norte del Perú. La revolución industrial y la posterior aparición de los tintes químicos baratos, a principios del siglo XX, eliminó las plantaciones del algodón de colores, ya que resultaba más barato cultivar algodón blanco y posteriormente teñirlo. Además, con este sistema industiral, la paleta de colores era ilimitada Las plantaciones de algodón de color quedaron relegadas a unas pocas tribus indígenas de los Andes y, ahora, Fox Fibre ha recuperado esas variedades de algodón en color Búfalo, Coyote, Palo Verde y Green, cada vez más conocidas y apreciadas. Empresas como Levi Straus, Espirit, Marco Polo y otras han hecho compras millonarias de tejido ecológico, y la creadora de la marca, Sally Fox, ha recibido numerosos premios por su contribución a la sostenibilidad del planeta. Ahora, también pueden adquirirse en Ecomanía (www.eco-mania.es), una tienda de decoración, hogar y juguetes ecológicos que ha abierto sus puertas en el barrio de Chueca, en pleno centro de Madrid. Su lema es “si tú no formas parte de la solución, eres parte del problema”. En Ecomanía sólo se venden productos hechos con algodón biológico de la marca Fox-Fibre Colorganic®, totalmente orgánicos. |
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