Puede parecer una broma, pero no lo es en absoluto. Según el Programa de Desarrollo Rural (2007-2013) de Castilla y León, en esta Comunidad autónoma sin salida al mar habitan dos especies de cetáceos, según ha desvelado un hilarante post del blog http://www.hachisvertas.net que circula por cientos de blogs y foros de Internet. Al parecer, y de acuerdo al citado programa sexenal autonómico, la región cuenta con la Phocoena phocoena o marsopa común y el Physeter macrocephalus o cachalote. Eso sí, no en mucha cantidad porque el estado de conservación de ambas especies es “vulnerable”.
“Parece evidente que lo que se ha hecho -cuenta el citado blog- es un copiar y pegar de algún otro lugar (costero, se supone), y que ni siquiera se han preocupado luego de chequear esa lista para ver si habría posibles errores”. “No sé quién sería el/los responable/s de esas listas -añade- o cuánto habrá cobrado por el supuesto trabajo, pero desde luego que el resultado es más que vergonzoso”. Pese a lo humorístico del asunto, el programa está financiado con fondos FEADER de la Unión Europea y su presupuesto asciende a 1,83 millones de euros, nada menos.
“Si esta es la calidad que demuestra la administración pública en cuestiones de medio ambiente, mal vamos, muy mal”, concluye Hachisvertas.net. “Por un lado -continua- hay un montón de voluntarios para hacer censos de especies, que curran muchas horas sin remuneración (a veces se tienen que pagar ellos viaje, alojamiento e incluso tasas) y luego por otro lado hay gente con buenos puestos de trabajo a los que se les encargan estas cosas (con dinero público) y ni siquiera son capaces de revisar un informe que han copiado de otro lugar. No se comprende.”
Si los funcionarios de la Junta castellano-leonesa no han retirado el informe o corregido el “error” de incluir dos cetáceos amenazados en las aguas de otra comunidad, el Programa de Desarrollo Rural y sus listados de especies amenazadas se puede descargar desde aquí, o, en la web http://www.jcyl.es/web/jcyl, concretamente, en la página 62, en el capítulo “Análisis de la situación y estrategia elegida”.
El lobo castellano no se ríe
Mientras este asunto pone en evidencia la seriedad de la administración ambiental de Castilla y León, otro hecho, mucho menos divertido, ha encendido todas las alarmas sobre la gestión de la biodiversidad en la más grande comunidad española. La consejera de Agricultura y Ganadería de Castilla y León, Silvia Clemente, considera “imprescindible” corregir la situación actual del lobo para “buscar una solución a los problemas que está sufriendo la cabaña ganadera por los ataques de estos animales”. En un encuentro con periodistas celebrado el pasado mes de marzo en Valladolid, la consejera expresó su opinión de que no se mantenga al lobo como especie protegida por razones sociales y por el buen estado que, a su juicio, tiene hoy la especie en la región. Clemente recordó que la catalogación del lobo como especie protegida se hizo en un momento en el que la población de estos animales era “muy pequeña”, situación que ha cambiado ya que esta especie ha crecido “de manera importante” y se ha extendido “más allá del Duero” y a zonas en las que antes no tenía presencia.
Por este motivo, insiste en que es “imprescindible” corregir esta situación ante las amenazas que está sufriendo la cabaña ganadera. A su juicio, mantener el lobo como especie protegida “no tiene razón de ser”. Según entidades conservacionistas, también pesa en esta postura el punto de vista cinegético, siempre interesado en cazar piezas únicas hoy en Europa.
El “lupus signatus” estuvo a punto de desaparecer en los años 70 y hoy quedan unos 2.000 individuos en España (1.500 de ellos en Castilla y León, y el resto, entre Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco) y unos 300 en Portugal. Tanto en Portugal como en España, casi toda la población se concentra en el Norte del Duero. Pese a que su actual población, algo superior a la que existía en los años 80 ó 90, no asegura la supervivencia de la especie en cualquiera de los dos países, en España, al norte del Duero, se puede cazar cuando produce daños graves y continuados a las ganaderías de la zona.
En efecto, la Directiva Habitats de la UE reconoce al lobo como especie estrictamente protegida y de caza prohibida en toda la Unión –incluido todo Portugal-, excepto en una región del norte de Grecia y en España, al norte del Duero. En Castilla y León se ha llegado a matar legalmente hasta 78 ejemplares de lobo en una sola temporada, y si sumamos la caza ilegal, las cifras pueden ser alarmantes.

“Es necesario conservar al lobo como especie –explica un informe de la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León- y, por tanto, debe hacerse compatible su presencia con la gestión y el aprovechamiento ganadero. Ello no impide que en determinadas zonas donde los daños sean abundantes y su presencia especialmente conflictiva, se pueda actuar sobre la misma para reducir su presencia y, por tanto, los ataques al ganado al mínimo posible, decretando incluso áreas de exclusión del lobo”.
Fuente: Blog be green