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Integral



Antenas en el campo

La creciente normativa municipal restringiendo la instalación de antenas de telefonía en las ciudades está volviendo los ojos de las operadoras hacia zonas rurales. Es el caso de Solosancho, en Avila, donde el ayuntamiento ha cedido –según la notificación que han recibido algunos vecinos- unos terrenos municipales para que Vodafone instale allí una Estación Base de Telefonía Móvil. La antena se encontrará a 10 metros de un camino público, a 50 de granjas de animales, a 120 metros de viviendas de reciente construcción y a unos 400 de un colegio y de una guardería.

A mediados de diciembre comenzaron los trabajos de excavación y cimentación y, poco antes de acabar el año, se inició la instalación de la antena en sí pese a que.....

, según la plataforma vecinal opuesta al proyecto, ni siquiera se había publicado en el boletín oficial de Castilla y León la apertura del plazo de información pública para poder presentar alegaciones. Los vecinos han presentado ya varias alegaciones y han iniciado una recogida de firmas entre los habitantes de la localidad para que se paren las obras o, al menos, se retire la futura antena a más de 500 metros de la vivienda más cercana.

En las alegaciones presentadas al proyecto por parte de los vecinos se exponen los numerosos estudios científicos que concluyen graves afecciones a lsa salud por radiaciones como las que emitiría la anena de Solosancho. Entre otros, se mencionan los trabajos de especialistas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, de pesonas de las Facultades de Medicina de Zaragoza y Alcalá de Henares, la Conferencia Internacional de Salzburgo o el Proyecto Reflex sobre Interacción de Campos Magnéticos de Bajas Frecuencias.
Desde la web del Ayuntamiento de Solosancho se argumenta que la implantación en ese lugar no tendrá repercusiones en la salud pública por el hecho de que , dentro del casco urbano, ya se encuentra ubicada otra antena perteneciente a Telefónica. Los vecinos opuestos a la nueva antena –e igualmente, a la de Telefónica- afirman que, desde la implantación de esa primera antena, ha habido al menos 10 casos de cáncer entre personas que viven en sus proximidades.

Aunque con una década de retraso sobre países como Francia o Alemania, cada vez más ayuntamientos de España están limitando severamente el límite de emisión de radiaciones electromagnéticas y estableciendo distancias de seguridad entre las antenas y las zonas de enseñanza, hospitales o viviendas. Entre otros ayuntamientos “avanzados” en este terreno destacan Leganés (Madrid), Alcoy (Alicante), Barcelona, Vitoria, San Sebastián o Sevilla.