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Integral



La importancia para la salud de los inodoros

Unos 2.600 millones de personas, un tercio de los habitantes del planeta, viven sin inodoro. No es uno de los problemas ambientales o sanitarios de los que más hablan las estadísticas de la pobreza, pero la falta de saneamiento básico es una de las causas principales del cólera, la diarrea, la neumonía, la malnutrición y otras enfermedades que provocan millones de muertes. Según Unicef, cada 20 segundos un niño menor de cinco años muere como resultado de las malas condiciones de higiene y salubridad, lo que supone 1,5 millones de muertes prevenibles cada año. Por ello, la Alianza por el Agua, de la que forma parte la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) ha iniciado una campaña para que el saneamiento doméstico, al amparo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, sea una prioridad en las agendas gubernamentales e institucionales de los países desarrollados y subdesarrollados.

En la región de Centroamérica, por ejemplo, 15 millones de habitantes carecen de acceso al agua potable y a servicios de saneamiento básico, y menos del 20% de las aguas residuales son tratadas antes de devolverse a los ríos, lagos y mares, lo que genera una creciente contaminación del agua. Solo en esta región, la carencia de agua potable y saneamiento se ha cobrado más víctimas que cualquier conflicto bélico o catástrofe natural: seis millones de personas en los últimos 30 años. Una quinta parte de ellos, niños.

Según un reciente estudio elaborado por la Primera Conferencia Latinoamericana de Saneamiento, con la colaboración del Banco Mundial, UNICEF y la Asociación de Ingeniería Sanitaria y Ambiental, “esta situación puede revertirse ante la presencia de servicios de saneamiento, pues éstos tienen un impacto directo sobre la mejora de las condiciones de salud, nutrición y preservación de los recursos naturales”.

Particularmente castigadas por esta carencia resultan las zonas rurales de estos países subdesarrollados, especialmente, en comunidades indígenas. En Guatemala, con una población de 12,7 millones de habitantes, la disposición de inodoros alcanza el 76% en el ámbito urbano y el 16,8% en el rural. En cuanto a las aguas residuales domésticas, solo el 8% de los hogares urbanos y el 5% de los rurales reciben algún tipo de depuración.

En Honduras, sobre una población de 7,5 millones de habitantes, el 73,6% de las zonas urbanas y el 76,4% de las zonas rurales disponen de inodoros o letrinas, lo que mejora considerablemente la situación habitual en los hogares de esta región. Sin embargo, solo el 10,9% de las aguas domésticas residuales reciben algún tipo de tratamiento.